
El domingo 28 de junio, más de 80 instituciones de padres de familia, mujeres, jóvenes, indígenas, escuelas y grupos apostólicos, entre muchas otras, convocaron y asistieron a la peregrinación “Por la Unidad y la Paz de México”, convencidas del valor que tiene la vida desde el momento de la concepción y hasta la muerte natural, de la dignidad de la persona y la familia, de la necesidad de promover la justicia y trabajar por un México mejor, que se supere día con día.
Ante la proximidad del proceso electoral y la posibilidad de que la contienda política divida la unidad de nuestro país, oramos porque el interés superior de la nación, la paz, la concordia y el deseo de resolver las gravísimas carencias que enfrenta nuestro pueblo, estén por encima de la natural rivalidad de los candidatos.
Es hora de cerrar filas y de trabajar por los grandes principios que unen a las naciones: la justicia, el estado de derecho, el bien común, la defensa de la vida desde la concepción hasta la muerte natural y el total respeto a la dignidad humana.
Queremos que los políticos expresen su posición respecto a la vida. Los ciudadanos tenemos el derecho de saber qué candidatos están a favor de la preservación de la vida desde la fecundación hasta la muerte natural.
En la Homilía de la Celebración Eucarística, el Emmo. Sr. Cardenal Norberto Rivera Carrera, Arzobispo Primado de México, expreso: “Urge promover y defender la vida humana de los múltiples factores que la amenazan, sectores de la sociedad que incluso han tomado su supresión como bandera de progreso y lucha social.
“En una sociedad donde con frecuencia la mujer es marginada; su dignidad, sometida a múltiples peligros; su integridad, objeto de la violencia; su feminidad, explotada y comercializada; y donde su aportación de ser mujer no es reconocida para la transformación de la sociedad, la Iglesia debe estar cerca de toda mujer.
“Hemos de estimar y defender la igualdad total entre el hombre y la mujer a nivel personal en los derechos humanos. Pero También se debe afirmar su diversidad, no como contrapuestas o contradictorias, sino como complementarias. No podemos seguir aplicando al hombre y a la mujer la teoría trasnochada de lucha de clases como si fueran dos seres irreconciliables”.
México está urgido de campañas de vida. No más de propuestas o leyes que giran en torno a la pena de muerte, al aborto, la eutanasia, y a la manipulación de la vida.
La defensa de la vida no tiene partido ni colores ni siglas, ni mayor compromiso que preservar los derechos de los no nacidos. Nuestro voto tiene que ser cada vez más ilustrado y consciente.
El ejercicio del voto es un derecho y un privilegio ganado a pulso por la población. Desperdiciarlo, anularlo o emitirlo en blanco no favorece a la democracia y sí a intereses contrarios a nuestro país.
Por todo esto, pedimos a la Morenita del Tepeyac por la unidad y la paz en México; por la conversión de los corazones de aquellos que atentan contra la vida desde el momento de la concepción hasta la muerte natural, sean autoridades, jueces, médicos, enfermeras o mercaderes de la salud.
“Sin vida no hay familia, y sin familia la sociedad se fractura.”